miércoles, 22 de febrero de 2012

BODAS DE ISABEL DE SEGURA 2012

De nuevo aquí va una crónica de lo que un servidor vivió durante las fiestas medievales de Teruel en las que se representa la Leyenda de los Amantes de Teruel y que son más conocidas como las Bodas de Isabel.
Obviamente esta crónica es personal y seguro que cada uno de nosotros podría escribir su visión particular de lo acontecido
en estos días, por eso ahí va la mía.
Como suele pasar en todas las celebraciones, los preparativos llevan muchísimo más que lo que se tarda en pasar la fiesta, y por tanto, nuestro caso no iba a ser diferente.
Comenzamos varios procesos de preparación simultáneos y totalmente independientes, aunque sí que hay que decir que muchos de los participantes estaban incluidos en varios de ellos.
Por un lado, llegó el tan deseado remolque que nos permitiría agilizar el montaje de nuestro campamento y sobretodo el desmontaje del mismo, además de ello se decidió de manera firme elaborar unos escudos adecuados para asistir a la batalla. Por otro lado debíamos resolver el problema de la intendencia y por último el no menos complicado tema de las representaciones teatrales.
El remolque había que adecuarlo a nuestras necesidades y de ello se encargaron los freires de Concud y de la Vega y tras muchas horas de trabajo en las que consiguieron transformar la caja de un camión de actimel en un remolque/almacén para la encomienda, para ello hubo que eliminar la estructura anterior y colocar los refuerzos necesarios adecuados a nuestras necesidades, tapar rejillas y abrir otras, colocar ruedas y lanza-timón, eliminar los adhesivos, lijar la superficie interior y exterior, limpiar a conciencia para permitir que la pintura se adhiriera, pintar por dentro y por fuera, colocarle los distintivos identificativos de nuestra encomienda, fabricar las estanterías y colocar la barra para los ropajes, con todo ello terminado fue trasladado hasta el lugar donde teníamos todos nuestros enseres

y tras varios intentos de colocación dentro del remolque, llegamos hasta la configuración adecuada tanto por su optimización de espacios como por la distribución de pesos, se dejó el contenedor cargado

y el jueves se trasladó hasta nuestra plaza para ser depositado en ella a la espera de ser descargado.
El tema de los escudos nos llevó mucho más tiempo aunque no por la laboriosidad de la tarea sino por la obligatoriedad de tiempos muertos, las labores de fabricación comenzaron allá por el mes de Abril siguiendo el protocolo indicado en la web de
el blindado personal. Lo primero era tener claro el modelo que cada uno de nosotros iba a seguir para fabricar su escudo por ello me dirigí a Rubén Sáez, doctor en historia medieval y gerente de Trebuchet Park, parque de máquinas de asedio, que no contento con explicarme los diferentes tipos de escudos adecuados a nuestra época medieval me dejo no menos de 10 escudos para que copiáramos el que más nos gustara. Los llevé todos ellos a casa del de la Civera y allí cada uno decidió cual se adecuaba más a sus gustos, características, habilidades o lo que fuera, el caso es que comenzamos a cortar chapas con la forma adecuada y a ponerlas a remojo en la charca. Ya no podíamos hacer nada más, así que tuvimos que dedicarnos a almorzar y quedar para la siguiente semana. Fuimos quedando casi todos los fines de semana que no correspondían a periodos vacacionales y el proceso era similar, una capa de cola y una de tela y a dejar secar y mientras a almorzar, al siguiente fin de semana capa de cola, tela y a almorzar, a todo esto llegó agosto y el viaje a
Portugal y los escudos sin terminar, viaje a Rubielos y los escudos sin terminar, septiembre y la celebración de la partida de Diego y los escudos sin terminar, llegó la fiesta medieval de Alcora y los escudos sin terminar. Había que retomar el tema con fuerza para conseguir portar los escudos en la batalla de las bodas y por ello se redoblaron los esfuerzos para cantear, pintar, colocar embraces y tiracoles y así los escudos llegaron a la fecha prevista y los pudimos estrenar en la batalla.
La intendencia, probablemente el tema más importante para subsistir en la fiesta, ya teníamos el Noccino en las barricas desde junio, teníamos la conserva en tinajas desde enero y los freires de Toroel y del Bearn ya habían contactado con los proveedores para resolver la intendencia del fin de semana medieval.

Por último teníamos que resolver las representaciones teatrales. Este año como novedad desde 1998 en que se celebró el primer capítulo de la encomienda se eliminaba este acto del programa y se cambiaría por otro acto en el que participarían todas las órdenes militares de la ciudad. Comenzamos con los contactos y la verdad es que en la primera intentona únicamente una encomienda santiaguista acudió a la llamada, planteamos la idea de representar un reparto de tierras de la provincia entre las diferentes órdenes, la idea gusto y comenzamos con los fundamentos históricos que dieran veracidad al guión, comenzamos con los ensayos y seguimos con los contactos con el resto de las órdenes militares, en el segundo llegaron los de San Salvador de Monreal pero no dejaron claro si participarían o si no, finalmente contamos con ellos, al tercer intento asistieron las dos encomiendas de la orden de Santiago y la de San Salvador, y por fin tuvimos el nombre de la representación “El testamento del Batallador. Una herencia envenenada”, el día anterior a la puesta en escena tuvimos confirmación de la asistencia de los
calatravos, así que habíamos cumplido el objetivo, reunir a más de cien personas en procesión de antorchas hasta la escalinata. Por otro lado teníamos que resolver el capítulo hospitalario por el que se nombraría caballero a Isidro Montalvo, era preciso mantener la identidad del capítulo con todos sus ingredientes pero darle un toque de sorpresa y emoción que grabará el momento para siempre en la mente de un personaje que está muy habituado a manejar micrófonos, bromas y gentes. Comenzamos con varias ideas y al final concluimos con una votación negativa tras las preguntas al candidato y una desestimación de su solicitud para después retomar la propuesta y hacerle volver al capítulo para ser investido finalmente como caballero. Todo ello requería un secreto total para que la sorpresa fuera real para todos y sobretodo en previsión de alguna lengua desatada que pudiera poner en guardia al candidato. Así que tuvimos que desarrollar dos capítulos paralelos, uno a ojos públicos que concluía con habitualmente hacíamos y otro modificado que conocíamos solo los que teníamos papel en esa segunda parte.
Todos los preparativos estaban listos para el jueves anterior a la fiesta, esa mañana se recogió el remolque y se llevó al lugar donde ubicaríamos nuestra haima esa misma tarde. La convocatoria era a las 16:30, comenzamos a sacar todos los bártulos del remolque y en un santiamén teníamos arriba la estructura de la haima y un momento más tarde las telas, las mesas, bancos y todo lo necesario para pasar un fin de semana de la manera más agradable y confortable posible. En torno a las 19:30 fui a cambiar mi indumentaria de siglo XXI por una más acorde al siglo XIII. Vestido con traje de caballero hospitalario de la orden de San Juan De Jerusalem, volvía a la haima donde el Freire Alonso de la Civera me aguardaba para asistir al programa de radio
Atrévete” de cadena dial que se emitía desde Teruel y en el que participa nuestro nuevo hermano Isidro Montalvo. Tomamos un bote de conserva y una frasca de Noccino y nos dirigimos hasta el lugar donde se emitía el programa. Cuando llegamos el Freire de Vanyón nos aguardaba en la puerta así que entramos con él hasta el backstage donde la cantante Chenoa ensayaba uno de los temas que interpretaría más tarde en el escenario, enseguida salió Isidro y nos abrazó emocionado. Cuando llegó el momento salimos al escenario y participamos en el programa, comentamos las características de la orden hospitalaria y dejamos unas pinceladas de la ceremonia del nombramiento de Isidro como nuevo hermano de la encomienda.

Hablamos de la conserva y del Noccino que les entregamos y que degustaron con mucho aprecio y cuando hubo terminado nuestra participación volvimos al backstage y después de hacernos unas fotos con Chenoa

y saludar a diferentes personas de cadena díal nos marchamos a un bar próximo a reponer fuerzas y sobretodo líquidos.
Llegaba el momento de acudir al restaurante en el que habíamos reservado para cenar y hasta allá que nos fuimos el de la Civera y un servidor, no sin antes departir agradablemente con el Intendente de la Policia Local, representante del flamante próximo Premio Defensor de Tirwal de Honor
,

otorgado por la Federación de Grupos y con el excelentísimo alcalde de la ciudad de Teruel. Por fin, llegamos al restaurante, unas cañas en la barra y a la mesa donde el menú de la cena fue el siguiente, ensalada de cogollos con salmón, secretos de iberíco con queso de cabra y mermelada de tomate, revuelto de setas, pimientos rellenos de perdiz y tajadicas unos helados con piña y melón y unos trocitos de tarta y para conluir cafés, orujos y algunos cubatas. Después de varias llamadas del de Vanyón para comunicarnos que nos esperaban en un local de moda de la ciudad, terminamos la cena y acudimos al local donde nos aguardaban Isidro y sus compañeros de cadena dial. Tras varias rondas de cubatas dimos por concluida la noche y el primer día de la fiesta medieval.
Comenzaba el viernes y como no podía ser de otra manera estábamos convocados sobre las 10:30 de la mañana para almorzar en la haima, huevos fritos y conserva era el menú. Empezamos a colocar los útiles para dar cuenta de estos manjares cuando una de las cajas de huevos se estampó contra el suelo y formamos una tortilla de una docena de huevos, esto nos obligó a tener que conformarnos con un huevo frito con conserva, algunos los más vivos se atizaron dos pero la mayoría, tuvimos que conformarnos con lo que nos dispuso el hermano de Toroel, que es quien gestiona la cocina.
Terminado el almuerzo unos se dirigieron a la comitiva nupcial y a acompañar al pregonero hasta la plaza de la marquesa mientras que un servidor se desplazó a cumplimentar sus obligaciones con los
medios radiofónicos. (minuto 3:40)
Terminada esta tarea, y cuando volvía hacia la haima me encontré con el de Vanyón y con el candidato a hospitalario Isidro Montalvo, los tres juntos nos llegamos hasta nuestra haima y como no había nada que echarse a la boca tuvimos que mendigar un currusco de pan con morcilla, güeña y chorizo en la haima de los armisén,

allí estábamos cuando un “incauto” periodista de Aragón TV se dirigió a Montalvo para entrevistarlo mientras almorzaba, (minuto 41:35) terminado el almuerzo me dirigí hacia la iglesia de San Pedro donde tendría lugar la entrega de premios Defensor de Tirwal que la Federación de Asociaciones organiza para recompensar a los grupos medievales que destacan en
alguna de las categorías establecidas

Después de terminar este acto nos acercamos hasta los locales del Casino Turolense donde tendría lugar el vino español con la Federación agasaja a los grupos y que da inicio oficial a la fiesta medieval de la recreación de la leyenda de los amantes. Varias cervezas y algún que otro pincho de tortilla fueron suficientes para que, tras un rato de tertulia con representantes de los grupos y del ayuntamiento, diera por concluido mi representación como presidente de la federación y me transformara definitivamente en el monje de la encomienda, salí del casino y me tropecé con los miembros del hospital de la Merced que me “obligaron” a pasar a su haima y
tomarme unas cervezas acompañadas de chorizo y ceniza de ciervo. Unos instantes allí y como ya no pensaba comer nada más, decidí acercarme a la haima para descansar unos instantes, no sin antes quitarme la indumentaria hospitalaria y cambiarla por un hábito templario mucho más fresco y apropiado para el tiempo soleado que nos acompañaba
.

Ya en la haima estuve departiendo a diestra y siniestra con amigos que se dejaron caer por allí casi siempre acompañado de algún bebedizo ajeno o noccino propio que hicieron el rato bastante ameno, hasta que acercándose la hora de comienzo del desfile me tuve que ir de nuevo a cambiar la indumentaria volviendo a portar ropajes más abrigos ya que el sol empezaba a caer y la temperatura a descender bruscamente. Siguiendo los horarios convenidos a las 19:30 estaba junto con el resto de la junta en la ronda colocando grupos para el comienzo del desfile, a las 20:00 arrancó la comitiva y fui acompañando a los grupos hasta la calle Nueva, donde junto a las Beguinas abandonamos al resto y nos dirigmos a nuestra haima para comenzar el capítulo hospitalario de nombramiento de Isidro Montalvo. A las 21:00 partíamos hacia el claustro de las monjas y después de más de media hora de secreto en el patio y gracias a la colaboración de los templarios de Rubielos y de Alcora y de los hospitalarios de Valladolid y de Alcora con el Caballero Marcos a la cabeza y participación estelar en el capítulo, salíamos con un hermano más en nuestra filas, Isidro Montalvo

salía convertido en el hospitalario Freire Montalvo de El Romeral.

A la vuelta a nuestra plaza se entregaron un par de pergaminos como reconocimiento a los testigos asistentes y se entregó una estrella de la encomienda a Jesús Puerto reconociéndolo Benefactor de la Encomienda.

A partir de ahí a cenar en la haima y a dar buena cuenta de la conserva elaborada algún tiempo atrás. Allí estábamos cuando un incidente hizo que una beguina cayera sobre el caldero del aceite de la conserva y que este líquido elemento se derramará sobre el suelo y sobre los propios ropajes, rápidamente se atajó el problema con más arena al suelo y con manchas en la ropa.
Sin tiempo que perder tuvimos que bajar hasta la escalinata para colocarnos los micros para la representación teatral que tendría lugar a medianoche, allá que nos desplazamos todos los intervinientes y ya de vuelta en la haima organizamos el desfile con el resto de las ordenes militares conformando un expedición de cerca de 100 antorchas y siete tambores.
Terminada la representación teatral titulada “El Testamento del Batallador; una herencia envenenada” nos despedimos de muchos de los amigos que nos acompañaron en el acto y nos desplazamos hasta nuestra haima donde un caldero de orujo bien quemado nos esperaba según había indicado el Cardenal Ugolino di Conti perfectamente representado por el Freire de Qalat-Ayub
.

Terminados unos cuantos vasitos de orujo era el momento de retirarse a descansar.

Amanecía el sábado y sobre las 10:00 teníamos previsto el almuerzo en la haima,

lo primero fue limpiar los restos de la noche anterior y colocar mesas y bancos para la degustación. Se acercaban las 12:00 del mediodía y pertrechados con lanzas, cascos, escudos, esos que habíamos tardado 10 meses en fabricar, espadas, cotas, gambesones, tambores y estandartes partimos hacía la batalla de la explanada de cofiero.

Allá que llegamos y después de ver como se vestía el freire santiaguista

y como las tropas del rey y del señor de Albarracín luchaban entre sí, conseguimos salir victoriosos del envite

y para celebrarlo nos desplazamos hasta un local próximo donde fuimos agasajados con unas cuantas cervezas obsequio de la federación de grupos a todos los participantes en la batalla.
Era el momento de regresar a la haima para comer así que emprendimos camino de regreso y allí nos encontramos con unos garbanzos con espinacas y una caldereta de cordero. Unos cafés, unos licores y mucha charla ocuparon los momentos posteriores hasta que hubimos de marchar hasta nuestros lugares preceptivos para esperar a la llegada de Diego, mi grupo y yo marchamos hasta la plaza del Seminario donde a las 20:05
llegaba Diego y desde allí fuimos avanzando con él a través de la plaza de la catedral hasta que se encontró con Isabel en su casa de la plaza del Torico, allí Isabel le niega el beso que Diego le pide. Vuelve Diego a la plaza, cumple con la leyenda y muere de amor. Es recogido por el hospital de la Merced y llevado a su haima, nosotros recogimos cuerdas y pivotes y marchamos a la nuestra para degustar una sopa y una ternera guisada, algo de tertulia y algunos licores en las haimas vecinas y a descansar de otro duro día de trabajo.

Llegábamos al domingo y a las 9:30 estábamos citados en la haima, lo primero era tender la cuerda de la plaza de la catedral y después a almorzar,

llegamos a la haima después del trabajo y allí teníamos un “regañao” de 70x100 cm que había elaborado el Freire de Villaspesa

y que sirvió para dar de almorzar a todos los hermanos de la encomienda y a muchos de los vecinos que a esa hora pululaban por la plaza, además de esto también pudimos degustar unos chorizos de ciervo, queso manchego y unas berenjenas rellenas aportadas por el freire de Puertollano y unas tajadicas a la brasa aportadas por los santiaguistas, una botella de orujo de miel del de Puertollano sirvió para terminar de templar los ánimos para cargar con Isabel y sobretodo con Diego.
Marcharon los templarios a sus labores en la
comitiva fúnebre como porteadores de Diego y los hospitalarios hicimos lo propio esperando a que el cortejo llegara hasta la plaza de la Catedral, después de las típicas protestas por la tardanza por parte del público allí concentrado.

Terminada la escena y muerta Isabel fue portada sobre nuestros hombros acompañada por Diego hasta la
plaza de la Marquesa donde después de recibir los correspondientes pétalos de rosa se adentraron en el museo dando por terminada la representación de la leyenda de los amantes de
Teruel.

Depositados los catafalcos en el suelo y tras unas fotos con los protagonistas

salimos a la plaza a encontrarnos con nuestras beguinas para juntos escuchar la canción AMANTES de Mª Carmen Torres, escuchar el romance del ciego de Jesús Cuesta y darnos ese beso que se nos pide a todos desde el balcón del museo. Tras ese beso toca recoger las cuerdas y pivotes y tras tomar unas cervezas desplazarnos hasta nuestra haima donde nos esperaban una patatas a la riojana y medio pollo asado que degustamos con poca gana probablemente por el opíparo almuerzo que todavía llenaba nuestros estómagos. Después de terminar de comer comenzaron las despedidas de nuestros amigos de Rubielos y de Valladolid que debían emprender camino de regreso y nosotros tras unos momentos de sobremesa comenzamos a desmontar y colocar todo adecuadamente en nuestro nuevo remolque. Tan rápido fue el desmontaje y almacenamiento que una vez guardado todo seguíamos como pollo sin cabeza pululando de un lado a otro como si algo faltara por hacer. Sin duda, ha sido una gran adquisición que nos ha dado una enorme comodidad.
Terminaba así una nueva edición de la fiesta medieval de la recreación de la Leyenda de los Amantes de Teruel conocida como las Bodas de Isabel de Segura de 2012.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

JORNADAS MEDIEVALES EN ALCORA (Castellón)

No osará este escribano modificar, añadir o eliminar ni tan siquiera una coma del escrito de su Maestre en el que este relata los sucedidos en tierras de Alcora, y por ello ahí va tal y como fue recibido

Sábado tres de diciembre, eran las siete de la mañana cuando la expedición comenzaba a partir de Teruel. Las nueve sería buena hora para llegar a Alcora. Aunque alguno no estaba muy entusiasmado con tener que madrugar el fin de semana, no podíamos llegar tarde al llamamiento que los Caballeros de Urrea y las Damas de Alcalatén, habían hecho a nuestra Encomienda y a las Beguinas para participar en la conquista de aquella Villa.

Como estaba previsto y tras un pequeño titubeo para localizar el hostal donde pernoctaríamos, fuimos llegando escalonadamente, primero Dª Ángela, DªAndrea, Dª Aldonza y Freire Sancho. Estábamos descargando cuando aparecieron Dª Gimena, Dª Toda, Feire Ximenus, Feire
Gerinaldo y Feire Izquierdo y un poco después llegaban Sor Ana y Feire Juan el de Bezas.

Una vez ataviados para la ocasión decidimos cargar con nuestro armamento, hierros y demás impedimenta, desechando la idea de trasladarlos en algún medio de transporte pues nos informaron que seria muy difícil aparcar cerca del campamento.

Así pues a las diez de la mañana estábamos en el lugar de reunión y hacíamos la entrada en el campamento y en el siglo XIII y más concretamente en el año 1233.

Allí fuimos recibidos por los anfitriones y saludamos a las gentes llegadas de otros lugares para la ocasión, damas, caballeros, mesnaderos y mercenarios de Zaragoza, Valencia y D’Uixó; almogávares de Teruel y Almansa; templarios de Rubielos y Castellón; calatravos de Alcañiz; damas, miembros de la Iglesia y músicos de Teruel y, sorpresa los hermanos Hospitalarios de Valladolid (llevaban por allá una semana con la niebla sobre la cabeza y decidieron buscar otras tierras donde luciera el sol)

Con el madrugón, el cambio de ropajes y pertrecharnos para el acontecimiento que se avecinaba no había quedado tiempo de echarnos algo al cuerpo. No hubo problema, allí nos esperaban los
amigos de Urrea y las de Alcalatén con buen jamón de nuestra tierra, queso y vino. Había que prepararse para la dura batalla.

Una vez que hubimos retomado fuerzas, comenzó a notarse gran ajetreo en el campamento. Caballeros, mercenarios, arqueros, mesnaderos, almogávares, freires de las órdenes militares y demás gentes comenzaban a prepararse para el asalto a la Villa. Por doquier se vestían gambesones, cotas de malla y cascos, se ceñían espadas y dagas, se asían lanzas, se tensaban arcos y ballestas, se izaban pendones y se hacían redoblar timbales y sonar cuernos, gaitas y dulzainas. Todo estaba preparado y las tropas perfectamente pertrechas, iniciaban la marcha dispuestas a asaltar el recinto amurallado.

Llegados al portal de Marco y ante la negativa de los sarracenos de rendir la plaza se desencadenó la batalla, derribado el portón con un ariete las tropas penetran en el recinto derrotando a los defensores.

Tras la conquista, los ejércitos aragoneses desfilan victoriosos por la Villa, acompañando al rey Jaime. En la plaza esperan las damas de Alcalatén, Beguinas y resto de damas y allí mismo se da lectura al Acta de Donación por la que el rey entrega la Tenencía de Alcalatén, a Pedro Ximénez de Urrea, en agradecimiento por los servicios prestados a la corona.

Terminada la conquista y los actos posteriores, nos retiramos al campamento pues nos habíamos ganado un merecido descanso. Sin desprendernos del armamento y al grito de ¡la cerveza que no falte! tomamos la cantina y allí permanecimos departiendo con viejos y nuevos conocidos.

En estas faenas estábamos cuando vimos que nuestros anfitriones se disponían a colocar tableros y alpacas. No era difícil imaginar que se trataba de nuestros aposentos para reponer fuerzas después del esfuerzo realizado por la mañana. Así que como el hambre azuzaba, dimos un descanso al tabernero y nos dispusimos a echarles una mano.

Al poco nos encontrábamos sentados delante de un cuenco dando buena cuenta de un guiso de carne con patatas y verduras que nos templaba el cuerpo, seguimos con esos frutos que abundan por estas tierras y que llaman mandarinas, de las que repetimos y repetimos, terminando con postres y dulces elaborados por las damas, acompañados de un líquido negro al que creo que ahora llaman café. A continuación nos dispusimos a hacer una pequeña sobremesa en otra taberna cercana al campamento y así degustar algún que otro líquido más infernal.

Terminada la tertulia y como hasta las siete de la tarde no teníamos obligación alguna, unos y unas optaron por retirarse a descansar y reponerse del madrugón. Otros y otras fuimos a recorrer la villa conquistada por la mañana, recorriendo sus callejuelas con puestos de mercado donde se vendía de casi todo. Nos llamó la atención uno sobre los demás, pues en él se expendía cerveza artesanal con varias texturas que fabricaba el mismo tabernero. Nos gustó el producto, así que le hicimos varias visitas a lo largo de la tarde pues había que probar todas las texturas y no terminábamos de decidirnos por alguna de ellas.

La tarde también tuvo su parte cultural, pues visitamos el recién inaugurado nuevo Museo de Cerámica de Alcora. En él puede contemplarse la tradicional cerámica de Alcora (desde la Real Fábrica hasta el presente), la cerámica contemporánea y la alfarería popular.

A las siete de la tarde se vuelven a concentrar en el campamento tropas, damas y demás acompañantes para iniciar el desfile funeral por los caídos en la batalla. La comitiva portando
antorchas recorre las principales calles de la villa acompañando el catafalco de uno de los caballeros de Urrea, caído en la contienda. Las Beguinas de Teruel y de Alcora entonan cantos durante el recorrido.

De nuevo en el campamento, los Caballeros de Urrea y las Damas de Alcalatén, en un entrañable acto, hacen entrega de un recuerdo conmemorativo a todos los grupos participantes en el
evento.


Terminado el acto nos desplazamos al centro de la villa, donde en una de sus calles se había dispuesto todo para la cena. En ella degustamos un asado a base de morcilla, chorizo, panceta,
churrasco y no se que mas, del que dimos buena cuenta. A los postres, el concejal de fiestas y la alcaldesa felicitan a los organizadores por éxito de la jornada y dan las gracias a todos los participantes. Finalizada la cena buscamos otra taberna donde poder tomar al gusto de cada cual, cafés, infusiones y algunas copas. Tras otra agradable tertulia nos retiramos a nuestros aposentos pues el sueño y el cansancio empezaban a pesar.

Despertamos el domingo, después del reparador sueño, con nuevas energías. Habíamos quedado sobre las nueve para continuar con el festejo de la villa. De camino al campamento parte de la tropa y las damas se quedaron en una cafetería-pastelería para tomar un desayuno.
Como el que suscribe no es muy dulzainero (de dulce), decidí seguir hasta el campamento y entrar de nuevo en el siglo XIII. A mi llegada ya comenzaba a haber movimiento y nos faltó tiempo para organizar unas mesas y aposentos para almorzar (que no desayunar). A fe mía que aquello era mas interesante que las dulzainas (de dulce) del siglo XXI. Enseguida comenzaron a funcionar los cuchillos fileteando jamones, cortando quesos y rebanando las enormes hogazas
de pan recién cocido. Manjares que fuimos devorando acompañados de tomate, aceite, olivas de la tierra y buen vino de la bodega de algún caballero de la villa. Por cierto que los del desayuno aún llegaron a tiempo y se sumaron al almuerzo.

Realizada la primera faena de la mañana y mientras algunas gentes de armas se dedican al pillaje extorsionando a artesanos y mercaderes, nosotros tomamos la vía pacífica y recorremos de nuevo
las calles de la villa, visitando el mercado y mercando alguna que otra cosa.

Llegado el medio día acudimos a la plaza donde se celebra el acogimiento y censado de familias que llegadas del Alto Aragón repueblan y fundan la comarca de Alcalatén. En esto estábamos
cuando algunas de las repobladoras vinieron a pedir ayuda, pues se habían quedado sin pareja. Así que este freire tubo que tornar hábito y espada por prendas civiles para participar en el reparto. No fue mal la cosa pues nos adjudicaron dos alquerías en los alrededores de la villa. Así que decimos con mi pareja que lo mejor sería repartir las alquerías y seguir cada uno su camino. Allí quedé pensando si colgaba el hábito dejando la encomienda y me quedaba en la alquería cuando llegaron los freires para celebrar el acontecimiento con unas jarras.

Acabados los actos oficiales quedamos departiendo con Ximen de Urrea, y que mejor sitio que el puesto del maestro cervecero, con quien como no podía ser de otra manera, habíamos entablando una buena relación. Entre jarra y jarra se fue creando una tertulia matutina con las gentes de la villa que se acercaban y nos expresaban su satisfacción por lo que habían visto y vivido en estas jornadas. También atendimos a la TV local que se interesó por quienes éramos, nuestra procedencia y nuestra opinión sobre el evento.

Aún hubo tiempo de acercarnos al museo donde un alfarero daba forma a distintos cacharros modelando el barro. Que fácil lo hacía. Nos animó a coger un pegote de barro y trasformarlo en un utensilio. Sentí curiosidad y no puede rechazar el ofrecimiento, así que me puse manos a al obra siguiendo sus indicaciones, pero mis torpes manos tuvieron que ser guiadas por las suyas. Al final el barro se transformo en una jarra que quizás la podamos estrenar allá por febrero.

De allí emprendimos camino al campamento pues esperaban los cocineros para servirnos un potaje de garbanzos, del que dimos buena cuenta así como de las mandarinas, de las que repetimos y repetimos.

Aprovechando los postres y dulces de las damas de Alcalatén, procedimos a hacer entrega a nuestros anfitriones de los recuerdos que habíamos llevado desde Tirwal, una estrella mudéjar con el logotipo de nuestra Encomienda y un botellón del apreciado Noccino.

Ni que decir tiene que por aclamación popular se abrió la botella y con su contenido brindamos por el evento por sus artífices y para volvernos a reunir en otra edición.

La tarde se echaba encima y era momento de retirarse. Despedidas, abrazos, besos, felicitaciones, allí quedaban unos amigos con los que habíamos pasado unos buenos momentos.

Dejamos el campamento y comenzamos la ascensión por las empinadas calles de la Villa de Alcora, volvíamos por donde habíamos llegado el día anterior, entonces pensé en la alquería que
me habían otorgado pero ¡horror!, ¡no tenía papeles!, en estas cosas siempre hay gato encerrado. Con estas elucubraciones llegamos al hostal, tornamos de nuevo nuestros ropajes, cargamos
armas, cotas, pendones y demás cosas en los coches y nos adentramos en el siglo XXI camino de Teruel.

Gracias a Pili y a Marcos, gracias a todos los Caballeros de Urrea y a las Damas de Alcalatén, habéis hecho un buen trabajo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

LO MEJOR DE ALLÍ Y DE AQUÍ

Se celebraba en Madrid la Gala de Cadena Dial, 20 aniversario “Lo mejor de Aquí y de Allí”, a la que los miembros de nuestra encomienda fuimos invitados. Obviamente no se trata de un evento medieval pero sí podíamos considerarlo actividad cultural o cuando menos culto-festiva, el caso es que nuestro amigo Isidro Montalvo nos comunicó que se celebraba este concierto en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid y que nos reservaba algunas entradas para asistir al mismo.
Comenzaron los preparativos y la remisión de correos y contracorreos confirmando o rechazando las invitaciones hasta que conformamos una buena representación de la encomienda en esa gala.
Ya conocen ustedes nuestra peculiar organización o porque no decirlo nuestra desorganización, así que, para no defraudar a nuestra bien ganada fama una vez concretada la hora de concentración, las 19:00 en el hall del hotel Convención en Madrid, y después de tener los coches completados para viajar a Madrid la cosa se complica y se incrementa el número de vehículos hasta un total de 6. Como no podía ser de otra manera a las 19:00 no estábamos todos, así que decidimos esperar tomando una cerveza en la cafetería del hotel, unos pagaron religiosa y costosamente y otros fuimos obsequiados en recepción con dos consumiciones por gentileza del hotel, terminamos nuestras consumiciones y completamos la expedición cuando pasaban más de 20 minutos de la hora convenida y con nuestro hermano Granados, que era el portador de las entradas, tirándose de los pelos.
Marchamos a pie hasta el Palacio de Deportes que está a apenas un par de manzanas de distancia y en seguida llegamos a la puerta destinada al acceso de entradas premium que era así como se denominaba a la categoría de las nuestras, no sin antes tener que dar la vuelta porque el recorrido que llevábamos no era el adecuado y la calle que debía estar ahí no estaba.
En otro alarde de organización, propio de nuestra encomienda, el número de entradas premium no se correspondía con el número de asistentes, así que los que teníamos entrada entramos y los que no, tuvieron que ir en busca de Isidro para resolver ese pequeño detalle.
Llegamos a la entrada y tras comprobar que el reverso de las invitaciones correspondía con aquel acceso nos colocan una pulserita blanca que ponía Cadena Dial y que te permitía llegar hasta la zona reservada próxima al escenario.






Recorrimos los pasillos del Palacio y llegamos hasta la pista que por faltar apenas 15 minutos para el comienzo del concierto, estaba a rebosar.







Mientras esperábamos el inicio, intentábamos saber qué había sido del resto de la expedición, pero todas las noticias hacían presagiar que se quedaban fuera, ya que las entradas conseguidas no eran de clase Premium y eso les obligaba a permanecer en la zona general del palacio, si el aforo lo permitía. Por fin, recibimos comunicación de que ya estaban todos dentro del recinto, pero los que estábamos en la zona Premium no conseguíamos encontrar al resto, el caso es que siendo las 20:00 comenzó la gala.
Me llamaron la atención unos personajes con una mochila a la espalda y una lucecita en lo alto, a modo de los coches de choque, roja para los “expendedores” de cerveza y azul para los de ron con coca-cola, que pululaban por entre la gente suministrando bebidas, cuando lo comenté con el resto y sobre todo con mi hermano Javier me hizo saber que aquello era habitual en los conciertos, la verdad es que yo no suelo frecuentar mucho estos saraos y de ahí mi desconocimiento, llegué incluso a observar una repartidora de Telepizza que buscaba clientes para su entrega. Hubo un par de incautos que pidieron una cerveza y pagaron 7 euros por la consumición.
Uno que no es muy experto en música, quiero decir que no es un gran conocedor, bueno que sabe más bien poco, bueno realmente que es un ignorante integral en lo referente a canciones y cantantes mal puede hacer una crónica de lo sucedido allí y además si tenemos en cuenta que uno es de ciencias y que como dice mi hermano Granados más fotos y menos texto, me conformaré con poner unas cuantas fotos de los artistas allí convocados, para más detalles quedan los lectores remitidos a mi hermano Javier que les suministrará cumplida información de procedencias, canciones, éxitos y discografía general de los artistas.

Comenzó Beatriz Luengo






Siguio Kiko Gaviño






Por fin apareció nuestro hermano Alberto, y resultó que no habían accedido con entrada Premium sino con entrada VIP, una pulserita plateada en la que se leía Ron Legendario que era el patrocinador del evento y nos comunica que están todos en una sala restringida pero que no se ve nada del escenario. Comienzan a ir y venir desde aquella sala en la que había barra libre de Ron Legendario, canapés y gominolas, más cubatas y más cubatas. Mención especial debe hacerse de nuestro hermano Valentín que como buen proveedor nos hizo llegar un número ingente de vasos adecuadamente rellenos de ron y coca-cola.

De nuevo otra canción, en este caso de Presuntos implicados






David DeMaria







Melocos






Andy y Lucas






Ha Ash






Hugo Salazar






Empiezan a llegar todos los de las entradas VIP y el hermano Pepe quitándose su pulsera me dice que me la ponga y vaya para la sala VIP, allá que llego acompañado de Eugenio y siguiendo sus consejos saludamos a todo el personal de seguridad que vamos encontrando por el camino, estamos un ratito en la sala degustando aquellos canapés y unos cuantos cubatas mientras van llegando más pulseras plateadas arrastrando tras de sí a personajes que no correspondían con sus dueños originales. Estamos un rato y decidimos volver a la pista no sin antes aprovisionarnos de varios cubatas por barba para suministrar a los que habían quedado abajo.

Mientras tanto en el escenario había actuado Carlos Baute






India Martinez






Y Antonio Orozco






Hacemos el relevo de las pulseritas plateadas y otros pocos suben a “conocer” la sala vip, a su regreso vuelven de nuevo aprovisionados de líquidos para mitigar el calor.

Manuel Carrasco






La Oreja de Van Gogh






Vuelvo a coger el testigo de la pulserita y de nuevo para arriba sin olvidar de saludar a todo el personal de seguridad que encontrábamos a nuestro paso, la naturalidad es la mejor manera de pasar desapercibido.

Sergio Dalma






Pastora Soler






Chenoa






Pablo Alborán






Como la gala daba a su fin nos reunimos todos en la pista para no perdernos a la salida. Termina el concierto con

David Bustamante.






Al finalizar nos llegamos todos a la sala vip y como habíamos entrado y salido tantos y tantas veces nos adentramos en la misma, saludando a diestro y siniestro,






para tomar unos cuantos cubatas de Ron Legendario hasta que el responsable de seguridad nos comunicó que el Palacio iba a cerrar y que debíamos marcharnos, no sé si esa era la verdadera razón o que el representante de Legendario había dado noticias de la quiebra de la empresa, el caso es que salimos de allí no sin antes recoger un librito con muchas fotos y poco texto, como gusta a nuestro hermano Alberto y con una botellita de elixir Legendario, como gusta a nuestro hermano Eugenio. Ya en la calle y como los canapés nos habían sabido a poco decidimos intentar tomar algo para cenar y rebajar un poquito el ron, llegamos a un local y al ver la cantidad de gente y sobretodo el aspecto de algunos nos indicaron que estaba cerrado y que no podíamos entrar, cruzamos de acera y nos metimos en una cervecería donde nos apoderamos de parte de la barra,









de algunas mesas del local y de parte de la terraza y allí nos tomamos unas cervezas, acompañados de un par de holandeses, unas patatas bravas para empapar y unas raciones de fritos variados, el día llegaba a su fin y decidimos rematar en una discoteca próxima, al llegar nos comunican que el precio de la entrada eran 12 euros para caballeros y 10 para las señoras, además el armario ropero de la entrada me comunica que con zapatillas de deporte no puedo entrar, ¡¡¡¡zapatillas, yo!!!!, ¡vamos hombre no me jodas!, tengo que demostrar que aquello que visten mis pies no son zapatillas y una vez convencido decidimos no entrar y marchar a la discoteca del hotel, cuando llegamos allí empezamos a abandonar la expedición mientras algunos degustaban la última copa en la cafetería del hotel.

A la mañana siguiente, hubo algunos que marcharon con Granados a la sede de la Cadena Ser y allí visitaron el estudio de 40 principales y su locutor Toni Aguilar y también el de M80. Otras visitaron las zapaterías de Chueca y otros nos dedicamos a pulular por los subterráneos del metro hasta llegar a la Puerta del Sol, y desde allí por la Calle Mayor hasta el Mercado de San Miguel y un poquito pasadas las 12 de la mañana llegábamos a la Plaza Mayor donde una gran carpa alojaba la feria del Jamón Ibérico de Bellota,






y donde había comenzado el programa “A vivir Madrid” nuestro hermano Alberto, entramos, lo saludamos y debido al calor que hacía en la carpa decidimos salir y tomarnos unas cervezas en una de las numerosas terrazas que decoran la plaza.









Cuando terminamos y previendo que era buena hora para reunir la expedición antes de partir hacia el restaurante, nos acercamos hasta la entrada a la carpa donde una fila de no menos de treinta metros aguardaba a que el de seguridad les concediera paso. Llamo a Eugenio y me contesta Pepe diciéndome que sale a buscarnos, no me da tiempo de comentarle la cola que había y que esperábamos fuera cuando le veo aparecer con dos acreditaciones de prensa, entramos hasta la sala vip y le devolvemos las acreditaciones para que vaya a buscar al hermano José Luis y señora que aguardaban fuera. Ya estábamos dentro, unos con acreditación de prensa y otros con pulserita VIP negra. Comenzamos a degustar cervezas y platos de jamón y me presentaron a los integrantes del grupo Despistaos, que vamos se llamaran así pero no se les escapa ni una, no dejaron pasar ni un plato de jamón ni una botella de vino de Emilio Moro con que eran obsequiados por los camareros y que ellos compartían amablemente con nosotros. Charlamos bastante rato con ellos acompañados de platos y platos de jamón y copas y copas de vino, hasta que alguien se dirigió a Alberto y enseguida este nos dijo que deberíamos salir porque no íbamos a llegar a comer.
Salimos de la carpa cuando llegaba Isidro que se quedó allí tomando una cerveza mientras el resto buscábamos taxi para llegar al Restaurante La Hoja.









Al llegar nos esperaban Eric y Silvia, Antonio y Sofía, Manolo y Marisa y Carlos y Mª José, comenzamos a ocupar la gran mesa que teníamos reservada hasta que la completamos con Alberto y Sonia, Isidro y por último Ramón que llegó por la puerta trasera. Amalia excusó su asistencia porque había perdido el tren pero comunicó que intentaría llegar antes de que termináramos.
Comenzamos la comida con unos entrantes de cabrales con membrillo, pulpo con patatas, croquetas de pescado y huevos rotos, la cosa no estaba mal, como plato fuerte empezaron a sacar perolas con fabes con almejas, pote gallego y fabada asturiana y después de varios platos de cada uno de ellos pasamos a los postres, arroz con leche, leche frita y pastel de manzana. Para rematar cafés y unos chupitos. En aquellas estábamos cuando llegó Amalia, comenzó la ronda de saludos y para cuando terminó comenzó la de despedidas porque algunos de nosotros abandonamos la reunión para emprender camino de regreso a Teruel, otros aguantaron un poco más acompañados de algún que otro gin-tonic.

Llegamos sin novedad a casa y dimos por concluido el viaje que podíamos haberlo titulado como “EL BAILE DE LA PULSERA”, “PULSERITA POR AQUÍ, PULSERITA POR ALLA” o simplemente “LITROS DE ALCOHOL”, pero he pensado que era más apropiado titularlo “LO MEJOR DE ALLÍ Y DE AQUÍ”, algunos habrán pensado al leer el título de la crónica que era un error y que lo que realmente quería decir era “Lo mejor de aquí y de allí” por la relación con la Gala de Cadena Dial pero ya he dicho antes que mis conocimientos musicales son muy escasitos, por no decir nulos y por tanto no puedo juzgar si la música y los cantantes de la gala son lo mejor de uno y otro lado del charco. Pero de beber y comer si entiendo algo más y así, y por orden cronológico, LO MEJOR DE ALLÍ Y DE AQUÍ son el Ron Legendario y el jamón Ibérico de Bellota,






o por lo menos eso dicen, y yo que soy más de whisky y de jamón serrano de Teruel estuve a punto de ser abducido porque no paraban de suministrarme vasos, vasos y vasos del primero y platos, platos y platos del segundo para intentar convencerme. Pero he de comunicar que sigo en mis trece, y que no obstante puedo seguir dando oportunidades, en las mismas condiciones, para ser convencido.